La Descomposición del tiempo

Orundellico

¿Cuánto pesa un botón? Se preguntó finalmente Orundellico.
Orundellico, nuestro protagonista yamana, no podría haber imaginado nunca los resultados del choque cultural que estaba por encarnar, a decir verdad nadie llegaría siquiera a comprenderlo.
Cuando Orundellico recibió la noticia de que semejante embarcación a vela navegaba las aguas de aquella región, no se sorprendió, pero sí se entusiasmó cuando su familia decidió ir a su encuentro. Ellos conocían mejor que nadie ese mar y no tardarían en llegar al barco europeo.
La incompatibilidad de los lenguajes hizo que la comunicación fuese inexistente, pero al fin y al cabo Fitz Roy y sus hombres, y Orundellico y su familia estaban allí, frente a frente. Un vicealmirante ingles y un joven indio canoero.
Se habló mucho sobre el secuestro de Orundellico, y como fue el momento que para la historia occidental paso a llamarse Jemmy Button. Pero pocos comentarían lo que iba a sucederles después… Fitz Roy se quitó un botón de su saco y lo entrego a los Yamanas a cambio del joven. Fue en ese momento, cuando el botón pasó de la fría mano inglesa a la firme mano yamana, que sucedió ese extraño hecho: El tiempo se detuvo. Pasado, presente y futuro deshicieron sus límites y todo existió al mismo tiempo. El yamana extendió su mano y fue en ese instante en donde comprendió que ya nada volveria a ser igual, la sociedad lo transformaría en J. Button.
¿Cómo el mero objeto de una chaqueta podría ser valorado como un pasaje a miles de años de civilización, a un mundo totalmente incomprensible y desconocido para ese indio de pelo largo y ralo?
Pudo verse en Inglaterra ya bautizado como Jemmy, vio a los otros Yamanas raptados que serían adoctrinados junto a él en las costumbres victorianas del siglo XIX, supo aprender el idioma inglés en un instante, supo asombrarse con los detalles del salón en el que conocerían a los reyes Guillermo IV y a Adelaida de Sajonia, las tasas de té, los cuchillos y tenedores, la incómoda y apretada ropa de gala. Pudo ver a sus dioses recibirlo de vuelta en su tierra, en sus mares.
Se vio al mismo tiempo almorzando con Fitz Roy, y asediando y asesinando un grupo de misioneros en un mismo lugar. Vio a un tal Allen Gardiner buscarlo cerca de la isla Picton. Presenció el momento en el que el vicealmirante estaba a punto de cortarse la garganta frente al espejo. Analizó el futuro. Se preguntó cómo su vida podía valer un botón. Vio morir a toda su familia, a sus compañeros raptados, a todo su pueblo. Estuvo cuando sus historias finalmente desaparecieron, cuando sus dioses se escondieron bajo la tierra y el mar. Se preguntó por qué todo lo que brillaba en esta historia era ese botón, ese nombre: Jemmy Button.
La lógica nos indica que esta descomposición del tiempo puede haber durado siglos o un instante. Ya arriba del barco pudo verse a Orundellico con cara apesadumbrada y confundida….

Latitud 55 Sur

Fuente:
“Cautivos de la civilización”, por Nick Hazlewood.
“Allen Gardiner y los sonbríos comienzos de la acción civilizadora” por Lucas Potenze

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