GACETILLA DEL DESENLACE DE ALLEN FRANCIS GARDINER CAPÍTULO IV

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Aguirre es la bahía más grande de la actualmente denominada Península Mitre. En sus puntos más profundos, llega a tener más de 18 Kilómetros de longitud. Al oeste un gran valle custodiado por dos elevados cordones montañosos, hace su llegada al mar por medio del río Cook.

Por más que hayan tomado la precaución de alivianar el andar del Pioneer, no han podido evitar su prematuro y anticipado final. Producto de la pleamar se estrella contra las afiladas rocas que emergen de la costa, dejando una verdadera imagen de naufragio en la retina de aquellos hombres. Con la intención de que el Speedwell no corriera con la misma suerte, lo trasladan a la desembocadura del río, donde el agua dulce y la salada se entrelazan generando la profundidad necesaria como para mantenerlo a salvo.
Se necesitó del esfuerzo de todos los misioneros para lograr recuperar los restos del Pioneer. Con el casco y las velas logran construir una suerte de refugio para los tres hombres que navegaban en el mismo. Estando distanciados ambos refugios a poco más de un kilómetro, la caminata era una constante, tanto para comunicarse como para explorar la zona. Es necesario tener presente los horarios y cambios de marea, ya que el andar por la costa se hace más fácil aprovechando la bajamar, evitando así la ardua caminata por el espeso bosque fueguino. Atravesar esos bosques requiere un esfuerzo físico que estos hombres estaban cada vez más lejos de poder afrontar. La falta de alimento fresco dejaba en evidencia el cansancio de los misioneros.
Para poder dormir en las embarcaciones fue necesario sacar todas las provisiones y buscarles un lugar para mantenerlas a salvo. A la vista de dos arcos, debajo de unos acantilados, el fondo de una gran cueva fue la opción natural más accesible. A pesar de cumplir la función de depósito y no de refugio, esta cueva terminaría siendo más recordada que las propias aventuras de estos hombres que nunca llegaron a refugiarse en tal oscuro y húmedo lugar.
Transcurrido el mes de Febrero, ya a mediados de Marzo, la incertidumbre los abruma. El momento de ir en busca de las provisiones es inminente. Percibiendo el estado del grupo y notando la baja de las provisiones, Gardiner toma la decisión de navegar nuevamente hacia el canal de Beagle en dirección a la Isla Picton, más precisamente a la Ensenada Banner. Siendo la única embarcación que queda, deberán ir todos juntos en el Speedwell, su estado no es el mejor. Los remos extras del Pioneer los ayudaría a salir de la bahía y en caso de volver a vivir otra situación confusa con los nativos, el despliegue de las velas podría darles una velocidad que los indios nunca alcanzarían. Las ráfagas en aquellas latitudes son potentes, constantes y asiduas.
Aventurarse nuevamente hacia las aguas del canal generaba sentimientos encontrados en los misioneros: por un lado, expectativa por el estado de los alimentos fondeados y la posibilidad de encontrar ayuda y por otro, temor por la reacción de los indios al verlos y que el Speedwell, siendo ya su único móvil, no fuese a resistir un nuevo viaje.
Latitud 55 Sur

Fuente: “El Último Confín De La Tierra”, por Lucas Bridges
“The Story of Commander Allen Gardiner, R.N with Sketches of Missionary Work in South America ” por John W. Marsh, M.A y W.H. Stirling, D.D

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